Tanzania, 16 de abril de 2007.

 Como dice Javier Reverte en "El Sueño de África", este es un continente con forma de corazón humano. Y creo que no es por casualidad; África conserva la magia de los ancestros del hombre.  Su tierra color sangre, su naturaleza desbordante y las hospitalidad de los masai cautiva al más insensible de los viajeros. Allí viajé con tres inestimables amigos de la infancia con quienes viví unas maravillosas jornadas de montañismo. 

 

 

El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5.895 metros de altura, y dicen que es la más alta de África. Su nombre es, en masai "Ngáje Ngái", "la Casa de Dios". Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas.

Ernest Hemingway

 

 


El alpinista canario Juan Diego Amador asciende a la cumbre del Kilimanjaro (5.895m.) sin contratiempos acompañado de Juanjo Barrera y Mario Torres. Con esta, suma seis al Proyecto "Siete Cimas para Siete Islas",  y se encuentra a tan sólo una para lograr la gran hazaña: coronar la cumbre más alta de cada continente.

Aunque la lluvia y el mal tiempo no nos abandonan, esperamos estar en la cumbre del Kilimanjaro en un par de jornadas. El día 14, encaramos a primera hora el Breakfast Wall o muro del desayuno, denominado así porque se asciende justo después de desayunar.  Subimos por un sendero muy bonito entre terrazas y divisamos la gran sabana que rodea al Kilimanjaro. Como cada jornada  y, como si de un reloj suizo se tratara, a las 12:00 comienza a cubrirnos una espesa niebla. 

Una vez alcanzada la parte superior del muro se suaviza la pendiente. Durante  este tramo del trayecto Gabriel se dedica a cantar una canción swajili y se empeña en que la aprendamos. Pero lejos de su intención, solamente somos capaces de memorizar algunas palabras, por otra parte impronunciables para nosotros. Ascendimos lentamente para continuar hasta el campamento Barafu, situado a 4.750 m., donde instalamos  nuestro ultimo campo de altura. Desde este punto se visualiza el resto de la ruta hasta el mismo borde del cráter que configura la cima del Kilimanjaro. Nos sorprende  las reducidas dimensiones del Glaciar del Diamante, que rebosa tímidamente sobre el cráter somital, lejos de la bucílicas imágenes que ilustraban los libros de geografía de nuestra infancia. Desgraciadamente, una vez más observamos incrédulos como los glaciares van desapareciendo, víctimas del deshielo producido por el calentamiento atmosférico.

Este ultimo día de aproximaciín cenamos muy temprano, para acostarnos, ya que partimos hacia la cumbre a la 1:00 de la madrugada .

El día 15 nos levantamos alrededor de la medianoche y salimos con la linterna frontal. Para nuestra sorpresa había nevado y un manto de blanco cubría todo el paisaje. Afortunadamente, estos escasos diez centímetros de nieve nos facilitaron la ascensión, pues cubrieron el picín de la ruta y la progresión fue más cómoda. Abrigados y muy despacio, sin prisa pero sin pausa, fuimos ganando altura. La noche era muy oscura y nos costaba adivinar el camino, caracterizado por un largo zigzag que conduce hasta la arista cimera o Stella Point. Al alcanzar el cráter nos bañaron los primeros rayos de sol, los cuales nos ayudaron a recuperar la temperatura corporal.  Una vez aquí, se ve el resto de la ruta hasta la misma cima y pudimos observar que nos encontrábamos solos, algo de agradecer, pues el Kilimanjaro es una montaña muy visitada, por lo que hoyar su cumbre con tus compañeros es un regalo.  Recorriendo en suave ascenso el borde del cráter y rodeando el Glaciar del Diamante, alcanzamos la cima del Uhuru Peak(5.895m.), el techo del Kilimanjaro y del continente africano. Las vistas del cráter somital son espectaculares, pues sus paredes están tapizadas por inmensos muros de hielo con formas caprichosas. Tras inmortalizar la cima con las banderas de los patrocinadores decidimos bajar. El descenso lo realizamos por la ruta Mweka para conocer otra vertiente de la montaña. En dos horas alcanzamos de nuevo el campamento Barafu y en otras tres el campamento Mweka, donde dormimos tras una larga y dura jornada.

Finalmente, el día 16 descendimos hasta la entrada Mweka del Parque Nacional, donde nos entregaron el certificado de ascensión y dimos por concluida la ascensión al techo de Africa.

Ahora toca descansar unos días, para empezar a trabajar en la ultima Expedición del Proyecto 7 Cimas, la ascensión  al Mckinley(Alaska), durante el próximo mes de junio. 

 

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