Rusia. 25 de julio de 2006

 

Después de llevar unos años dedicado a grandes periodos fuera de casa, me apetecía viajar con dos buenos amigos. Con Jorge Rojas y Alberto Peláez viví dos semanas inolvidables en la cordillera del Caucazo (Rusia). aún recuerdo la emoción que me produjo entrar a la Plaza Roja de Moscú y visitar la Iglesia de San Basilio. Rusia es un destino cercano y a la vez un gran viaje.

    
Los alpinistas Juan Diego Amador y Alberto Peláez logran ascender a la cumbre del Elbrus, que con 5.642 m., es la mas alta de Europa. Aunque las condiciones reinantes eran invernales, en medio de una intensa nevada y con temperaturas inferiores a -10 grados centígrados, lograron ascender en menos de 8 horas. Sin duda, una actividad deportiva que podemos calificar de sobresaliente, pues ascender los 2000m. de desnivel, con condiciones tan adversas y en tan poco tiempo, sorprendió hasta a algún alpinista ruso. 

Los tres miembros de la "Expedición Elbrus 2006" partían rumbo a Rusia el pasado 17 de julio. Juan Diego Amador tenia previsto ascender al Elbrus desde hace tiempo, pues forma parte del "Proyecto 7 Cumbres", con el que pretende subir a la cumbre mas alta de cada continente. Pero para esta Expedición se le han unido otros dos alpinistas y amigos, Alberto Peláez y Jorge Rojas.

El día 18 de julio, tras pasar obligatoriamente por Moscú y después de 24 horas de viaje,  llegaron a la localidad de Terksol a 2.200m, en las faldas del Elbrus. Al día siguiente salieron desde temprano para ascender por el Valle de Baksam hasta los 3.000m., de cara a ir mejorando la aclimatación.

El día 20 de julio ascendieron al Chegeat Peak (3.600m.), una montaña sencilla pero que les permitiría terminar la aclimatación antes de dirigirse al Elbrus. Los valles colindantes al Elbrus son muy parecidos a los de los Pirineos y los Alpes, de hecho, latitudinalmente el Caucaso y los Pirineos comparten el mismo paralelo. Altas montañas cubiertas de nieve, ríos turbulentos y cascadas, junto a radiantes tapices de césped alpino con bosques de coníferas inundados de fragancias de pinos resinosos.

El día 21 decidieron ascender hasta las Barrels Hut (3.700m.), unas cubas metálicas de transporte petrolífero habilitadas a modo de refugio de montaña. Por cierto, que el concepto de montaña que existe en Rusia deja mucho que desear, pues a esas tierras no ha llegado el concepto medioambiental y conservación. Preocupados por otras cuestiones de índole social y político, los rusos han hecho un aprovechamiento intensivo de sus recursos naturales. El Elbrus, su montaña y la más alta de Europa, o la más baja de Asia, tampoco queda ajena a este proceso. En las faldas del Elbrus se encuentra una de las estaciones de esquí más importantes del país. Las pistas se han trazado a base de pala mecánica eliminando la vegetación natural. En verano, cuando la nieve desaparece, multitud rayas de suelo inerte surcan la cara mas fea de esta montaña.

Una vez instalados en el refugio, el día 22 ascendieron hasta el Refugio de Prust (4.000m.), una antigua fortaleza militar que se incendio hace un par de temporadas. Esta primera jornada en el Elbrus transcurrió con un tiempo excelente, el sol brillaba y llegaban noticias de que algunos alpinistas habían logrado la cumbre.
   
El día 23 ascendieron hasta las Pasuckhva Rocks (4.800m.), una franja rocosa que delimita dos zonas muy bien diferenciadas, por abajo la dedicada al esquí de pista y a la que se accede fácilmente con ayuda de medios mecánicos y por arriba, en la que se adentran tan solo los alpinistas, menos frecuentada por tanto.

Juan Diego Amador, Alberto Peláez y Jorge Rojas dieron por concluida la aclimatación una vez que alcanzaron las Pasuckhva Rocks, pues desde estas rocas hasta la cima distan aproximadamente 800 metros de desnivel, altitud suficiente para dejar para el día de cumbre.

Con la aclimatación concluida y con todo preparado para la ascensión, a los alpinistas lo único que les preocupaba era la inestabilidad del tiempo y las tormentas de aparato eléctrico que se cebaban con el macizo del Elbrus. 

Durante los días anteriores habían comprobado que los rusos tienen mucho que mejorar en las predicciones meteorológicas, a pesar de que fueron los primeros en viajar al espacio, pues según la predicción iba a haber cuatro días de buen tiempo, pero en realidad fueron cuatro días de tiempo invernal, con viento, frío y nieve.

El día 24 se levantaron con la intención de ir hacia la cumbre, pero sobre la chapa oxidada de las cubas granizaba con gran intensidad y soplaba un viento tan gélido que no dudaron en permanecer en los sacos de dormir hasta la jornada siguiente. Durante todo el día 24 estuvo lloviendo, pero al oscurecer, poco a poco el cielo se fue abriendo y anocheció con nubes y claros, por lo que se acostaron esperanzados de que la próxima madrugada seria la de cumbre.

El día 25 de julio se adentraron en una noche muy estrellada. A las 2:00 de la madrugada pusieron rumbo hacia las Pasuckhva Rocks, sorprendidos de que fueran los únicos en intentar la cumbre aquella noche, pues mas de 100 personas esperaban por una bonanza del tiempo para subir. Cuando llevaban hora y media caminando les invadió el ruido de varios motores que ascendían desde el Valle. Para su sorpresa, cuatro Snowcat (una especie de pala mecánica con un vagón y adaptada para ascender por la nieve) les adelantaron rumbo a las rocas. Cuando los tres alpinistas llegaron Pasuckhva empezaba a amanecer y como si de un espejismo se tratara, cien metros más arriba se encontraban más de 80 ‚Ä?alpinistas‚Ä? camino de la cumbre.

Al mismo tiempo que adelantaban a quienes después de haber dormido un par de horas mas se habían puesto por delante, el tiempo empeoraba. Sobre las 6:00 de la mañana y con plena luz del día, les nevaba con intensidad.

El mal tiempo obligo a muchos a desistir de la cumbre, pues a medida que ascendían el viento aumentaba su velocidad. La visibilidad a partir de los 5.300m. se limitaba a un par de metros, lo que convertía la ascensión en un tanto delicada. Para fortuna de los alpinistas, las expediciones comerciales tienen balizado el camino con palos que sirven para orientarse en caso de nevada.

La ruta de ascensión al Elbrus es mas larga de lo que puede parecer a simple vista, pues desde abajo la cara norte tiene un corredor evidente hasta la cumbre, pero una vez que te acercas te encuentras con una pared de hielo y piedra descompuesta que desaconsejan su ascensión. Así que la ruta normal rodea toda la montaña hacia la cara sur para ascenderla por detrás, quizás una ruta menos evidente pero más segura, sobretodo con malas condiciones.

Las últimas horas de ascensión se hicieron bastante duras. A escasos doscientos metros de la cima Jorge Rojas decidió darse la vuelta, pues intensos dolores de cabeza le impedían ascender con rapidez, lo que ponía en peligro que Juan Diego Amador y Alberto Peláez  procesaran a mayor velocidad, algo que con malas condiciones se traduce en seguridad. En palabras de los alpinistas, "El Elbrus no te regala nada". Después de seis horas de ascensión Jorge Rojas regreso al refugio, mientras que Juan Diego y Alberto siguieron hacia la cumbre. Dos horas mas tarde, tras un largo recorrido y sin haber visto mas allá que un par de metros a su alrededor, remontaron una arista que les condujo a un pequeño montículo repleto de placas y recuerdos. Habían llegado a la cumbre del Elbrus a pesar de que no podían ver el paisaje que toda cumbre suele brindar al que la asciende. Con la pena de no poder compartir aquellos momentos con Jorge Rojas, inmortalizaron la cumbre con unas cuantas fotografías y rápidamente descendieron.

El retorno fue más complicado que el ascenso, la escasa visibilidad y el desconocimiento del terreno por el que se encontraban les obligo a utilizar un GPS (sistema de posicionamiento mediante satélite) para localizar la ruta de bajada.

A la llegada al refugio se enteraron de que habían sido los únicos en salir esa noche desde allí y lograr la cumbre, lo que sorprendió a mas de un alpinista ruso. Finalmente, el día 25 llegaron de nuevo al pueblo Terksol, desde donde se pusieron en contacto con esta redacciín para comunicar que lo habían logrado.

La cumbre del Elbrus, con 5.642m. es la tercera de las cumbres que consigue Juan Diego Amador dentro del Proyecto 7 Cumbres. El alpinista lagunero se mostraba satisfecho no solo por haber logrado la cumbre de esta montaña, sino además por haberla compartido con dos buenos amigos. "La cumbre me sirve para mi experiencia como alpinista y es muy importante para mi Proyecto, pero los momentos que he vivido en Rusia con mis compañeros y amigos forman parte de mi vida, que  siempre será mas importante que cualquier cumbre." 

 

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